Este plato inmortal, que puede constituir perfectamente el atractivo principal de una comida y se deja saborear incluso sin acompañante alguno, puede degustarse a cualquier hora del día, aunque la tradición lo incluya en el menú de los almuerzos. Su caracterisco color amarillo proviene del achiote, que se encarga también de aportar al gusto. En la opción de muchos, se disfruta mucho más cuando esta “amanecido”, es decir, que se guarda de un día para otro y se calienta a la hora de consumir. El plátano pícaro, asado y melao, el chivo, el conejo, la sierra frita y una buena ensalada de huevo, papa, cebolla y mayonesa son las opciones que las costumbres locales ofrecen como acompañantes para este manjar de dioses. El cucayo o pegadura de este arroz es un trofeo codiciado en muchos hogares, e incluso más apetecido que el arroz suelto.

 

ingredientes:

2 k camarones pelados
1 lb arroz
1 zanahoria grande
1 lata arvejas
1/2 lb habichuelas
3 tomaticos chontos
1/2 tz cilantro picado
1/2 tz cebollín picado
1/2 tz o menos apio picado

guiso (sofrito):

1 zanahoria grande rallada
1 lata de arvejas
1/2 lb habichuela picada
3 tomates chontos (pequeños) picados
mantequilla suficiente.

 

  preparación:

Se cocinan los camarones en agua con ajo, sal y color por 10-15 min, se escurren y reservan. El agua se reserva aparte.En esa agua, se hace el arroz de la manera normal

 Guiso (sofrito):  Se revuelve el sofrito con los camarones. Aparte, se revuelven el cilantro, el cebollín y el ajo, picados muy fino.
 Para Terminar se revuelve todo junto: se coloca en una olla el arroz por cucharadas o capas, alternando con los camarones en salsa y con el verde. Se revuelve todo muy bien y se recalienta