Fruto de la tradición indígena, el arroz de cecina es uno de los muchos platos cuya base es el chivo, ganado típico de las condiciones agrestes de la región, y que constituye parte importante de la alimentación no solo de los wayuu, sino de la población en general de la parte norte de nuestro departamento. La carne del chivo se somete a dos rituales diferentes para obtener los deliciosos resultados de esta receta: primero se ofrece al abrazo permanente del sol y la cura de la sal por lo menos durante tres días, para otorgarle el suculento sabor que la caracteriza; y luego se cocina para lograr que se haga tierna y se funda de manera gustosa con el arroz. La cecina es maravilloso ejemplo de la convivencia creativa de los guajiros con el medio que los rodea; adaptación al desierto; manjar para llevar y disfrutar durante largos días, compartir y saborear.